Comunidad ICAT.

“Nada puede pasarme en esta vida que Dios no quiera y todo lo que me sucede por malo que me parezca en realidad es lo mejor”,  la experiencia en mi vida llamada en Icat significa entender y transformar en bienestar todo que sucede en mi vida, gracias a los talleres y a las sesiones de consejería con Victor Iñigo aprendí a aprobar mi pasado a vivir mi presente y planear mi futuro.

Hoy aprovecho todas las cualidades y defectos de las personas para relacionarme partiendo de que no todos somos, pensamos y actuamos iguales y eso hace la magia de las relaciones interpersonales.

El Icat trascendera en la vida de muchas personas porque la gente que ayuda, apoya y lo vuelve parte de su vida encuentra en los objetivos de Icat una gran empatia en la vocación de servir.

Gracias Icat, Victor Iñigo, Maria de Jesus Sanchez y Erik Vaquera porque Icat existe gracias a grandes seres humanos como lo son ustedes.

Seguimos en el camino de servir para ayudar y ayudar para transformar nuestro mundo…