Estudiante.

Comunidad ICAT

Mi vida después del ICAT:

Desde que pertenezco al ICAT mi vida ha cambiado, no solo porque me conozco más sino también porque ha mejorado mi comunicación y la relación con mi mamá, con papá, con amigos, con familia y con mis conocidos.

Tomar los talleres y la certificación junto a mi mamá me ayudó a entenderla más, a saber lo que piensa y siente, pero sobre todo a disfrutarnos más respetando nuestras diferencias, y a reconocer nuestras fortalezas. Ahora entiendo que las cosas que llegamos a hacer y que nos molestan mutuamente forman parte de nosotros y que no son porque queramos sino porque así somos.

En lo personal me ayudó a conocerme, a darme cuenta de que no soy “la culpable” de todo lo que me pasa, que ser sensible no es una debilidad, sino una fortaleza que puedo aprovechar con los otros, que ser como soy no es un defecto y que también tengo habilidades que no todos los demás tienen, así otras que debo desarrollar.